Entre el mar y la montaña
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Sep
27

DISCURSO PRONUNCIADO POR GERVASIO SANCHEZ (PERIODISTA Y  FOTÓGRAFO) DURANTE LA ENTREGA DE LOS PREMIOS ORTEGA Y GASSET ESTE 7 DE MAYO.

EN EL ACTO ESTABAN PRESENTES LA VICEPRESIDENTA DEL GOBIERNO , VARIAS MINISTRAS Y MINISTROS, EX MINISTROS DEL PARTIDO POPULAR, LA PRESIDENTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID, EL ALCALDE DE MADRID, EL PRESIDENTE DEL SENADO Y CENTENARES DE PERSONAS.

Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía  convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del  Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan  un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos  Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor  Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y  permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo  decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado  hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas  antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han  conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana  Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.

Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la  ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero  permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con  conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo  cu yo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.

El discurso de Gervasio no fue publicado ni comentado por El País, ni por Heraldo de Aragón (diario donde se publicaron las fotos)

Esta es la foto premiada:

Sep
18

Así me siento a veces, entre lo que soy y lo que me gustaría ser, entre lo que veo y lo que me gustaría ver, entre lo que és y lo que sería justo, así me siento hoy, y así, quiero expresarlo.

Hoy ha sido uno de esos días, donde parece que no sucede nada, he pasado por las clases conociendo a los nuevos alumnos y saludando a los ya veteranos. Al pasar por una de las puertas he visto a Nico disfrutando en una clase. Con sólo ver su postura le he sentido interrogar a los alumnos e intentar transmitriles su amor por la música, por la literatura, por el arte. Y al girar la esquina del pasillo he pensado que Nico AMA el ARTE y que por eso es BUENO para educar, porque para EDUCAR, hace falta AMAR, y en la siguiente esquina he vuelto a pensar, que el ARTE es lo que puede salvar el mundo de que nos matemos los unos a los otros.

Despué,s he seguido en mis clases, para hacer ameno el rollo de explicar las normas he puesto unos ejemplos prácticos del buen y mal alumno, he improvisado un poco y nos hemos reído, pero entonces ha pasado algo. Un compañero ha venido acompañando a un chico que andaba perdido por los pasillos. El chico se ha sentado, le he preguntado su nombre pero, apenas podíamos entendernos porque no hablaba castellano, ni inglés. Alguien en la clase ha dicho que era de Pakistan y después de un rato he conseguido que escribiera su nombre en un papel. En ese momento la clase estaba en la tarea, charlando de cómo iba a ser el curso y cuando le he pedido que se acercara he visto una sombra de miedo en sus ojos, y en el fondo de mí algo se ha movido hacia la tristeza, porque he imaginado que es lo que empuja a una persona a irse a miles de quilómetros de su hogar, a dejar a su hijo en una escuela que no comprende, dónde apenas podrá entenderse, rodeado de personas con principios y costumbres tan opuestas a las suyas como el fuego al hielo. He pensado en Pakistan, en las armas nucleares, los atentados, los integristas, el odio y el tráfico de opio, pero también en su comida, sus vestidos, sus músicas exóticas y sus montañas, sus mezquitas y sus basílicas, y he sentido miedo, he sentido miedo de no saber respetar a aquel chico, de no poder entenderme con él y explicarle como corren las cosas por aquí, de no poder decirle que respeto lo que és y me gustaría aprender algo más de él.

Vivimos enfrascados en nuestras casas y nuestros barrios, nuestros videojuegos y nuestros ipods y tenemos miedo de los otros porque son extraños, porque los desconocemos, porque tememos hacernos daño. Quizá este año, en el Instituto tú puedas cambiar algo, porque el mundo lo hacemos nosotros cada día. Sé que esto no le corresponde al de Educación Física, pero mejora cada día el mundo en el que vives, porque mañana, posiblemente todos siguamos por aquí.

A Bukowski no lo estudiarás en la escuela, pero quizá, alguien te hable de él algún día:

El GENIO DE LA MULTITUD

Hay suficiente traición y odio,
violencia.
Necedad en el ser humano
corriente
como para abastecer cualquier ejercito o cualquier jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos
que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra
son -al final- aquellos que
predican
paz.
Aquellos que hablan de Dios.
Necesitan a Dios
Aquellos que predican paz
No tienen paz.
Aquellos que predican amor
No tienen amor.
Cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben.
Cuidado con
Aquellos que
Están siempre
Leyendo
Libros.
Cuidado con aquellos que detestan
la pobreza o están orgullosos de ella.
Cuidado con aquellos de alabanza rápida
pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que
no conocen.
Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes; no son nada
solos.
Cuidado con
El hombre corriente
Con la mujer corriente
Cuidado con su amor.
Su amor es corriente, busca
lo corriente.
Pero es un genio al odiar
es lo suficientemente genial
al odiar como para matarte, como para matar
a cualquiera.
Al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir
cualquier cosa
que difiera
de lo suyo.
Al no ser capaces
de crear arte
no entenderán
el arte.
Considerarán su fracaso
como creadores
sólo como un fracaso
del mundo.
Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es
incompleto
y entonces te
odiarán.
Y su odio será perfecto
como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como cicuta
Su mejor
ARTE.

Charles Bukowsky